



pos eso, para salir de casa

Ya me preguntaba yo qué hacía Lorenzo Lamas en España hace una semana. Seguramente estaba promocionando un film tan espectacular como ‘Mega Shark vs Giant Octopus’, que ha pasado desapercibido sin explicación en nuestro radar de superestrenos de este inicio del verano 2.009, y cuyo trailer se estrena hoy dejando impresionado al público.
Grandes efectos especiales, un guión completamente original y estremecedor así como escenas que cortan la respiración en una batalla sin igual entre dos criaturas prehistóricas que aterrorizan San Francisco. El éxito taquillero está asegurado gracias a la perfección con la que se ha cuidado esta producción de los responsables de títulos tan inolvidables como ‘Transmorphers’.

Y en el extremo opuesto, El truco del manco, reflejo de "un grito alto que se escucha en los barrios", en palabras de su director, el debutante Santiago A. Zannou, madrileño de 32 años, hijo de africano -de Benin- y aragonesa, y candidato en 2004 al Goya al mejor corto con Cara sucia. El truco del manco ha animado la sección Zabaltegi-Nuevos directores con una historia sincera, rodada tan impulsivamente como el chorro de voz que sale de Zannou. Hace cinco años, Zannou conoció en el estudio de grabación de su hermano a Juan Manuel Montilla El Langui, el cantante de La Excepción, la banda madrileña de hip-hop, que en aquel momento preparaba su primer álbum. "Que quede claro, El Langui no hace de El Langui, sino que Juanma interpreta a un personaje".
Y qué personaje: El Cuajo, un buscavidas payo agitanado con medio cuerpo afectado por una parálisis cerebral que le impide, entre otras cosas, andar y moverse con soltura -como le ocurre a El Langui-, aunque no montar un estudio musical con su amigo Adolfo, un chaval mulato. "Pensé que mi filme debía basarse en la honestidad y en la verdad". Y en las experiencias personales: Zannou se mudó hace nueve años del barrio madrileño de Carabanchel a Barcelona para estudiar cine y porque su vida se había vuelto "demasiado compleja". "No tenía referentes en los que fijarme. En El truco del manco no sólo incluyo experiencias personales que he vivido, sino también que he sufrido, porque las he visto en el vecino o en un amigo".